lunes, 1 de noviembre de 2010

Crisis gorda en Castilla... en 1599.





 Señor, el parecerme que me obliga mi oficio y satisfago mi conciencia me quita la cobardía que es justo tengo para escribir a V.M.

   Ha sido Dios servido de castigar a esta ciudad de León y su tierra con tres terribles instrumentos de castigos, que ha sido en este año de 99 de una muy grande enfermedad de peste que ha sido de gran confusión ver que en un día solo se han visto muchas casas quedar solas y a un tiempo llevar a enterrar padres e hijos y criados, huyendo los padres de los hijos, quedando como quedan grandísimas cantidades de huérfanos y viudas, y de tierra sin segar, y los ganados paciéndolas sin saber los pocos vecinos que han quedado cúyos sean aquellos ganados vagantes.

   El segundo castigo que ha corrido hasta agora de más de seis a ocho años a esta parte ha sido grandísima esterilidad de los frutos de la tierra, con gran necesidad de pan, vendiéndose con gran carestía, no pudiéndose guardar ley ni tasa, en especial en los años de 97 y 98, hasta la cosecha déste de 99, fue tan grande el hambre, que grandísima cantidad de gente murió della.

   La tercer persequición que esta ciudad ha tenido de 10 a 12 años a esta parte y al presente padece en gran estremo, ha sido de falta de justicia, siendo tan poco celosos del bien público y gobierno y bien de los pobres y administración de justicia que ha sido y es causa de que los pobres estén acabados y los ricos muy cerca de ser pobres, que la última provisión que aquí se hizo fue en un don Alonso Cornejo, mozo y pobre y de poca experiencia, el cual falleció habrá ocho o nueve meses. Trajo por teniente a un licenciado Antonio Maldonado y tres alguaciles, que creo por cosas muy ciertas que nunca jamás han llegado peores ministros de justicia a hacer tan grandes robos y malos tratamientos para llevar las haciendas y a los pobres labradores como ellos lo hicieron el tiempo que vivió el dicho corregidor, por cuyo fallecimiento este dicho teniente hace de presente el oficio de Corregidor a manera de mal jornalero, marcando y contando los días para crecer su jornal y aprovechamientos.

El Regidor don Pedro Castañón de Villafañe.    25 de Agosto de 1599.
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(Los Letrados Juristas Castellanos bajo Felipe III.   J.M. Pelorson)

domingo, 24 de octubre de 2010

Sin palabras, ¡por Manitú!

viernes, 22 de octubre de 2010

ZP se levanta de la siesta, se cepilla el gobierno y lo sustituye por un comité electoral.

  
 Mucho análisis político, mucho revisar la  trayectoria de los nuevos paracaidistas, mucho bla, bla, bla, cuando la cosa es muy simple.  Además,  lo ha explicado la mismísima Criatura Antes Conocida Como ZP (CACCZP);  aquí de lo que se trata es de vender crecepelo, ergo,  ha elegido a los mejores charlatanes del orbe capilar. Lo de la buena gestión no deja de ser una cuestión discutida y discutible.

   De todas formas,  el show de la crisis ministerial ha provocado unos efectos colaterales que nos parece interesante analizar. Pasen y vean.

   En primer lugar, ha propiciado que los informativos televisivos tengan menos tiempo para dedicarlo al deporte y, ¡loado sea El Altísimo!, por un día no ha aparecido el Mourinho ese dando una rueda de prensa u  otra celebrity del balonazo interestelar intentando hilvanar un par de frases con cierta coherencia. Ya se ha formado una asociación para recoger firmas y proponer un proyecto de ley que obligue a formalizar una crisis de gobierno todas las semanas o, por lo menos, cada quince días.

   En segundo lugar nos ha permitido poner al día nuestros apolillados conocimientos sobre la estructura orgánica de la Administración Central. ¿Alguien tenía conocimiento que hace años dejó de existir el Ministerio de Administraciones Públicas? ¡Jo, sí por aquí seguíamos pensando que el ministro de la cosa funcionarial era Jordi Sevilla! (Sí, aquel señor que le dijo a CACCZP que siendo aplicado un par de tardes, podría optar al Nobel   de Economía). ¡Pues resulta que no! El mamotreto ese parace ser que hace años que pasó a denominarse de Política Territorial,  pero perdiendo  las competencias sobre la función pública. Y entonces, las competencias sobre los chupatintas  ¿qué Departamento las tenía asumidas? Pues el Ministerio de la Presidencia. ¿Y ahora? Pues vuelta otra vez al de Política Territorial. ¡Vaya lío deben de  tener los funcionarios con los membretes y los sellos!

   En resumen, nuestro nuevo superjefe es D. Manolo Chaves (Testa de Buque Meridionalis), que se aburría como una holoturia en su cargo y CACCZP ha dedicido darle algo para que se entretenga. Bueno, a lo mejor nos hace inmensamente felices;  no olvidemos que si de otro insigne Manolo (el del Meyba ballenatose decía que “le cabe el Estado en la cabeza”,  a éste le entrará la ONU enterita… ¡qué digo la ONU!, ¡El Imperio Galáctico!, y aún queda sitio para poner un spa.

   El que parece que ha pillado al instante el espíritu piruleta de CACCZP es D. Valeriano, el  nuevo ministro del laboreo. Lo primero que ha dicho es que “vamos a crear empleo neto a espuertas” y  “aunque acudió a la manifestación de la huelga general, él se muestra a favor de la reforma laboral”. Y, creannos, lo ha dicho sin que le diese la risa tonta o se le moviera un músculo de la cara. Veremos lo que tarda en metamorfosearse en una  acelga mustia, como Celestino.

   ¡Se acabó la paridad! Hay más ministros que ministras y esto tiene sus ventajas. Por ejemplo, antes hemos disertado sobre una parte de la anatomía de un miembro machote del gobierno (vamos, que le hemos llamado cabezón)  y… ¡no pasa nada!  Imagínense por el contrario que osáramos aludir al volumen de espacio que ocupan determinadas zonas turgentes de una ministra o el efecto de la gravitación universal sobre sus planicies y  protuberancias... ya tendríamos  aquí a los guardias con las porras y tu mujer no te hablaría en un mes… ¡un momento!... ¿un mes entero sin hab…? Oigan, ¿Se han fijado en las tetas y en el culo que tiene la…

miércoles, 20 de octubre de 2010

A la criatura antes conocida como ZP se le va la olla en Ponferrada





David Gistau sobre el desparrame mitinero de Zapatero en Ponferrada: 


"Un poco más y nos promete cinco centímetros más de picha a los españoles"













martes, 19 de octubre de 2010

Cartas bombas decimonónicas.

     Cuando  se oye hablar de atentados políticos en el siglo XIX inmediatamente se  viene a la cabeza la imagen de un tío barbudo con pintas de zamparse unos niños para desayunar y encendiendo la mecha de una bomba en forma de pelotón metálico; o puede que lechuginos con levita embozados tras una esquina blandiendo un trabuco y un pistolón. 

     ¡Pues no, queridos  lectores! Ya durante la década ominosa  los petardistas echaban mano de métodos más sofisticados y la Justicia (para que luego digan que siempre ha estado apolillada) daba muestras de estar al tanto de los avances del siglo. Así, les mostramos a continuación  un bonito ejemplo:


     Asistencia de Sevilla.

     Por D. Manuel Abad.  Escribano de Cámara del Real y Supremo Consejo de Castilla, se me ha comunicado con fecha 15 de octubre la Real Orden Siguiente:

     Excmo. Sr:  El Excmo. Sr. Secretario de Estado y del Despacho de Gracia y Justicia con fecha 15 del corriente mes ha comunicado al consejo, por medio del Excmo. Sr. Decano gobernador interino de él, la Real Orden Siguiente:

     Excmo. Sr.; Ha llegado noticia del rey nuestro señor por conducto fidedigno, que los revolucionarios han concebido el plan de valerse de máquinas infernales en forma de pliegos para deshacerse de las personas que les convenga, según trataron de hacer con el general Eguía; y en su virtud se ha servido S.M. mandar lo comunique á V.E. para que circule á todas la autoridades dependientes de ese tribunal á fin de que se vea de la mayor precaución en la apertura de pliegos para evitar cualquier catástrofe. De la Real Orden lo digo a V.E. para su inteligencia y cumplimiento.

     Publicada en dicho Supremo Tribunal la antecedente Real Orden, acordó el cumplimiento de lo mandado por S.M. en ella y que se comunique a la Sala de Alcaldes de la Real Casa y Corte, Chancillerías y alcaldes  mayores del reino, á los M.RR. arzobispos, RR obispos y demás prelados con jurisdicción veré nullius.

     En su consecuencia le participo á V.E. de su orden al efecto expresado, y que al propio fin la circule á las Justicias de los pueblos de su distrito, dándome aviso de recibo de  ésta.  Dios os Guarde á V.E. muchos años. Madrid 28 de octubre de 1830. Excmo. Sr. D. Manuel Abad. Excmo. Asistente de la ciudad de Sevilla.

     Lo que traslado á VV. para su inteligencia y cumplimiento en la parte que le toca.

     Dios guarde á VV. muchos años. Sevilla 20 de noviembre de 1830.

Fdo. José Manuel Arjona.


Sres. Justicia de la Villa de Alcalá.



miércoles, 22 de septiembre de 2010

SÍNDROME POSTVACACIONAL


Al igual que la caída de las hojas nos indican que se acerca el otoño, dos acontecimientos señalan el final de las vacaciones veraniegas: Los Kioscos de prensa se llenan de coleccionables y todos los periódicos, televisiones, etc. dedican un reportaje sobre el, ¡tachán!... Síndrome Postvacacional. Y nosotros nos hacemos una pregunta ¿afecta este problema a un gran número de funcioneros judiciales? Y sí es así ¿esta Gaceta no está obligada por su código deontológico a intentar ayudar a todas esas criaturas potencialmente majaretas?

Por supuesto que sí y para ello hemos echado un vistazo a un gran número de artículos sobre el tema, y aunque no hemos encontrado ninguno que hable específicamente del personal de la Administración Pública, extrapolando los datos, podríamos decir que el número de afectados entre los funcioneros judiciales puede ser del orden del 35%, aunque un estudio patrocinado por la Asociación de Cerveceros de España (no es coña) lo eleva al 50%. Sin embargo, en el estudio de campo que hemos realizado esta misma mañana, hemos podido observar en la mayoría de esos rostros con bronceado ideal, que las sonrisas acaban en un rictus y sombras oscuras tras sus miradas ausentes Lo que nos hace temer que la pandemia puede ser generalizada.
Al igual que los borrachuzos y los drogotas, lo primero que tiene que hacer el postvacacionero funcionarial es reconocer que tiene el bicho, pero ¿cuáles son sus síntomas? Los veremos a continuación.

Desde un punto de vista físico se presenta un cuadro consistente en sudoración, cansancio, falta de apetito, problemas estomacales, somnolencia, insomnio, náuseas, taquicardia, dolores musculares… ¡Hum!, aunque esto también podría significar que hemos agarrado un gripazo de caballo percherón o que anoche cenamos almejas en mal estado. Así que no queda más remedio que poner esta sintomatología en relación con sus manifestaciones de orden psicológico.

¿Y cuáles son éstas?, pues irritabilidad, ansiedad, tristeza, sensación de vacío, indiferencia, nerviosismo, falta de concentración, pasotismo. De forma aislada esto nos puede hacer pensar que conocemos a más de un funcionero o profesional con el síndrome postvacacional crónico, pero, no nos engañemos, eso ni es síndrome ni gaitas. Suele ser lo que en psicología forense se denomina vagancia o mala leche.
Hemos de aclarar que existe otra patología laboral que suele estar relacionada con el síndrome que nos ocupa y es el conocido como Síndrome de Burn Out (quemados), el cual consiste en problemas de agotamiento o desencanto con el trabajo que se realiza. ¡Cáspita!, seguro que su incidencia en la Administración de Justicia debe rondar el 99%.

Insistimos, ¿presenta Vd, querido lector, los síntomas físicos y psíquicos que anteriormente hemos descrito de forma conjunta? Si la respuesta es afirmativa, mucho nos tememos que el síndrome le llega hasta las cejas, pero no se preocupe, aquí le daremos la fórmula para volver a ser el funcionero retozón que solía ser.


¿Qué soluciones proponen los expertos?, pues cosas tales como planificar la vuelta unas días antes de terminar las vacaciones, teorías de relajación, concederse un capricho, cambiar de look, apuntarse a un gimnasio y chorradas por el estilo. ¿Concederse un capricho?... ¡pero si tras las vacaciones estamos todos tiesos! ¡y con esta crisis además! En cuanto al look ¿mechas? ¿permanente? ¿me opero la nariz? ¿implante de pelo? Respecto a lo del gimnasio ¿gastarme un pastón en la inscripción y las cuotas para luego pasarme el día buscando excusas para no ir? Lo dicho, bobadas.







Aquí pensamos que es mejor dejarse de zarandajas y que al toro hay que agarrarlo por los cuernos y, por lo tanto, proponemos un tratamiento de choque. Así que, querido/a enfermo/a, lo que tiene Vd. que hacer es ponerse delante del espejo del baño de su casa y mirando fijamente a su imagen reflejada hacer lo siguiente: Pregúntese en voz alta por los años que le quedan para jubilarse ¿veinte? ¿treinta y cinco? ¿cuarenta? Seguidamente caiga en la cuenta de que, si la Diosa Fortuna no le sonríe con una primitiva de 6 cifras por lo menos, se va a dedicar a trabajar en esto de la Administración de Justicia durante todos esos años, así que no le queda más remedio que intentar disfrutar de su trabajo (sí, disfrutar, aunque suene a herejía) y pasarlo lo mejor posible, que seguro que tiene un montón de compañeros estupendos.

Le aseguramos una curación total… o tienen que venir los bomberos a tirar abajo la puerta de su cuarto de baño y sacarle a rastras.


(Publicado con anterioridad 09/2008)

lunes, 9 de agosto de 2010

Relato Misógino



La nueva funcionaria, ya conocida entre los ejemplares masculinos de la covachuela judicial como La Turbadora, y por los femeninos como La Frescachona, se encontraba sentada muy tiesa en su escritorio plisando los bordes de su veraniego vestidito campesino de La Toscana, cuando se dirigió hacía ella don Aniceto (alías La Esfinge  El Azote de los chupatintas poltrones) embutido en su levita de dar broncas.

–Bien señorita, supongo que sabe manejar este chisme. Escriba lo que se le ocurra.

Los delicados deditos volaban sobre el teclado y las largas uñas pintadas de rojo noche-de-pasión-en-Tombuctú dibujaban filigranas en el aire.  Inclinándose don Aniceto sobre la cabecita llena de bucles observó, embriagado por una nube de perfume Midnight Narcissus, lo escrito en la pantalla:  “Ya es primavera en el Corte Inglés”, “Le amo, tonto”

Un imperceptible temblor agitó las puntas del bigote de Don Aniceto y todo el flujo sanguíneo de sus pies decidió emigrar a las orejas.

–¡Espléndido! Señorita Florinda –exclamó entusiasmado –¡qué manera de acariciar las teclas la suya!

–Si quiere tecleo otra cosa… ¿puedo poner “botijo”?  –susurro La Tentadora levantando sus ojazos hacía don Aniceto al tiempo que agitaba las pestañazas.

Aquel sutil gesto provocó que los papeles que había sobre la mesa revolotearan como una manada de mariposas en celo, don Aniceto se tensara como el corcho de una botella de gaseosa al sacudirla y crujieran los cimientos del Tribunal Supremo.

–Esto… ¡ejem!... ¿le parece que le dicte un oficio para ejercitarse en el lenguaje jurídico? –dijo con voz de pito y loco de amor  –bien, vamos allá. “Por estar así acordado en resolución del día de la fecha, adjunto le remito un par de muslos…”

–¿Ha dicho muslos?

–¿He dicho muslos?... efectivamente señorita, ¡no sabe Vd. la de cosas raras que enviamos! Sigamos. “…y  planteado el habeas cuerpazo,  quedo a la recíproca cuando sus pechugas viere”

Extendiendo un pañuelo blanco que sacó del bolsillo en el suelo, don Aniceto apoyó su rodilla (adivinen cúal) sobre él y suplicó a La Torturadora entre un repiqueteo de cencerros.

–¡La amo, Florinda! ¡Es Vd. tan joven e inocente! Si lo desea, yo le mostraré los más dulces secretos de la legislación hipotecaria ¿Quiere Vd. casarse conmigo? ¿Cuánto pesa su señora madre? Responda primero a la segunda pregunta.

–Mi mamá pesa 80 kilos, pero tiene un loro que no para de comer pipas. Y sí, ¡me casaré con Vd! Rodolfo.

–¿Cómo que Rodolfo? ¡Me llamo Aniceto!

–Pues a partir de ahora se llama Vd. Rodolfo, ¡ea!

–¡Oh! Florinda....

–¡Oh! Rodolfo...

Vuelven a sonar los cencerros.

Fin.



(Inspirado en un artículo de La Codorniz)


miércoles, 4 de agosto de 2010

Hoja Parroquial NOJ (II)

Hace una promesa a San Toribio de Mogrovejo ¡y desaparece la aplicación Minerva-NOJ de su PC!

   Según informa la cotorra oficial de los Juzgados, el pío tramitador Ceferino Bonilla el pasado día 15 de julio, víspera del inicio de su período vacacional, y angustiado por el funcionamiento de la nueva aplicación informática Minerva-NOJ sufrió un colapso nervioso. En concreto intentó tirar por la ventana el PC donde en ese momento tomaba declaración a un detenido, a este mismo y a los policías que lo custodiaban, todo ello al grito de ¡me cago en el padre de la Minerva! Parece ser que el acontecimiento no sorprendió en exceso a sus compañeros, que afirmaron que llevaba varios días mascullando frases inconexas y dándose cabezazos contra el escritorio.  

     Tras estos sucesos,  el susodicho se dirigió al convento de las Madres Funcionarias de Clases Pasivas donde se custodia una imagen de San Toribio, patrón y protector del gremio de los callistas, ante la cual hizo solemne promesa de patear un cacho del Camino de Santiago.  A cambio de ello el beatifico varón debía   fulminar a la paganaza de la Minerva esa. Para dar más peso a la transacción milagrera, se comprometió a realizar la romería acarreando en un saco el sumario más gordo que encontrara en los archivos.

   Un alto en el camino: Ceferino
pelando la pava con una mozuela

 Preguntado sí la trocha jacobea elegida fue el Ramal Navarro del Camino Francés, la Variante del Maestrazgo, la Vía Mozárabe o la Ruta del Queso de Tetilla, manifestó que ¡que mozalbete ni que niño muerto! Váyase Vd. a las afueras de cualquier ciudad y elija el primer sendero, vereda o camino de cabras que encuentre. Le apuesto dos trienios y una caja de puros a que la autoridad competente ha decidido que aquello constituye una milenaria variante del caminito de marras y lo ha señalado convenientemente. Además, ¿se imagina lo que tiene que ser andar  por el tramo más conocido en estos días? Como estar en la cola del INEM, seguro.

     Una vez cumplido sus votos camineros y tras reincorporarse a su puesto de trabajo se produjo el fenómeno: en vez de aparecer en la pantalla del ordenador la figura de la diosa romana de la sabiduría surgió… ¡Don Pelayo!  Eso fue en la primera jornada; en las sucesivas se alternaba el vencedor de la batalla de Covadonga con Agustina de Aragón, Sancho Panza o el caballo del General Espartero. Ahora en vez de volverme gilipollas con fases, subesquemas, tramitaciones guiadas y demás zarandajas de Satanás, cuando necesito un trámite concreto introduzco en el buscador  frases del tipo "non plus ultra", "vivan las caenas" o "no mandé mis naves a luchar contra los elementos"… y ¡zas! ya tengo el documento que necesito, declaró un alborozado Ceferino.

    El Boletín NOJ, publicado por el Ministerio a través de la editorial  Mira-que-ombligo-tengo,  comenta al respecto en su último número que todo esto constituye una maniobra más de distracción de la caverna judicial, que no ceja en su oposición a la modernización de la Administración de Justicia.

sábado, 12 de junio de 2010

Cartas al Director: La firma.





Estimado y dilectísimo Sr. Director.

Como bien sabrá V.I., no hará muchos días lectivos que estalló atroz escándalo a raíz de la publicación en la Gaceta de Madrid del fénix de los Decretos, más conocido por el vulgo como el funcionariazo, zapatazo, recortazo, decretazo o ayuntamientazo, según las fuentes.

Regulaba la meritada y doctísima norma, el menguado o jibarización de emolumentos de los probos funcionarios del Estado e ínsulas adyacentes, incluyendo, a modo de traca final, la prohibición a los fidelísimos entes locales y otras hierbas de endeudarse un céntimo más. Es del dominio público los extraños acontecimientos que se sucedieron a continuación: ¿corrección de errores en la prestigiosísima gaceta oficial o rectificación por los sapientísimos consejos de los regidores de la cosa consistorial?

Pues bien, quien suscribe fue involuntario testigo de cómo acaecieron los hechos en su humilde condición de lealísimo funcionario de parque móvil ministerial con treinta cinco años de servicios. Mis cervicales lo atestiguan... lo de los años, quiero decir.,

Hallábase un servidor en el día de la publicación del ilustradísimo Decreto en el recinto Monclovetense  cepillando la tapicería de  Incitatus (llamamos así al vehículo presidencial desde que don José Luis amenazó con nombrarlo ministro, vista la inopia de los que ejercen como tales), cuando llegó quemando  neumáticos un cochazo oficial que, al punto, reconocí como el de la Viceministra de Asuntos Charcuteros y de la Moneda de Vellón: el escudo de armas cortinado con esmalte en gules, hucha en forma de sonrosado lechón rampante en el flanco diestro y una mortadela en el siniestro lo hacen inconfundible. Antes de que se hubiera detenido del todo se abrió violentamente una de las puertas posteriores y pude observar a la esbeltísima Srta. Elena bajar de un brinco y perderse rauda y veloz en el interior del augusto palacete.

Poco tiempo después se asomó en la ventana de la buhardilla, tal que un enano en una almena, el Chambelán Mayor soplando el cuerno con repetidos toques de asamblea. Tras reunirnos a todos los empleados, nos dijo que teníamos que hacer una batida para encontrar al Señorito José Luis que no aparecía por ninguna parte. Buscamos, escudriñamos,  indagamos, rebuscamos… y volvimos a buscar y… nada, ni rastro de su paradero. ¡Sr. Presidente! gritaban los subsecretarios, ¡Presidente Zapatero!, gritaban los directores generales, ¡Zetapé!, gritaba Don Manolo, ¡Joseeeee Luiiiiiiiiis!, gritaba la piísima señorita Sonsoles con el dramático tono del lamento de Gertrudis en la escena final de la opereta decimonónica Un bofetón… ¡y ya soy tuya!

Afortunadamente la señorita Pajín tuvo una de sus ideas planetarias y aulló como tarzán balanceándose en una liana,  ¡Presidente, corra, que acaba de aterrizar el Air Force One en la pista de tenis! ¡¡ Es el señorito Obama, que viene a verle!! Mano de santo. Del armario empotrado donde se solía esconder el señorito Aznar para que nadie le viera cuando estaba de buen humor, emergió Su Excelencia  con menudos saltitos de cervatillo y  ojos de lirón careto… ¿Dónde está ese Dios de ébano?, exclamó. Antes que nadie pudiera mover un músculo, se había agarrado sollozando a las piernas de un pinche de cocina que responde al nombre de  Ukelele y es natural de Fernando Po.



Un par de duchas heladas después, reuniose el faro de occidente y linterna de oriente en el despacho trapezoidal con el gabinete de crisis donde trataron el grave asunto que tenía de los nervios a la Srta. Elena. Hay que hacer algo José Luis, decía ésta visiblemente acongojada, desde que se publicó el Decreto entre los Decretos no me han parado de llamar todos nuestros ediles hechos unos cafres y, bien lo sabes dulcísimo Presidente,  que si sobreviví  a la reunión  del G-8 con un monigote de papel pegado a la espalda ¡puedo soportar cualquier cosa!  Pero cuando irrumpió bruscamente en mi despacho el insigne munícipe de la muy noble y leal villa de Getafe… ya sabes, ese señor bajito que parece un niño empollón envejecido prematuramente, blandiendo la madre de todas las garrotas que en el mundo han sido… le dije que tenía que ir un momento al servicio a empolvarme la nariz… ¡y aquí estoy! ¿Qué hacemos? Ese gañán seguro que me rompe la crisma....

Durante un buen rato nadie dijo nada mientras el señorito José Luis seguía interpretando al cembalo  unas variaciones sobre un tema de Miguel Bosé, hasta que con un brusco arpeggio se interrumpió gritando…¡pero qué se habrá creído esa botija teutónica comedora de salchichas para decirme lo que tengo que hacer!… ¿os habéis fijado que parece que se viste en el Pryca? 

Tras convencerle para que se bajara de la lámpara del techo, se retomó el asunto que preocupaba a la señorita Elena. Su Excelencia propuso usar tippex y llamar al BOE para corregir el desaguisado, pero ante las reticencias legales de algunos, se decidió que el castísimo monarca Borbón debía firmar una copia remozada del sublime decreto.  Antes de que pudiera despegar el ojo de la cerradura de la puerta, ésta se abrió bruscamente y el señorito Pepiño me entregó un sobre lacrado y me dijo que si lo traía de vuelta firmado antes de una hora me subirían el haber regulador de clases pasivas.




Siendo hora punta, me dije que lo más apropiado sería desplazarme en moto. Recordé que en el garaje se guardaba una vieja Sangla (modelo 350N, monocilíndrica, con chasis de doble cuña y biela estampada en doble T, para más detalles) del Franquismo intermedio, aún en funcionamiento. No tenía casco, pero en unos baúles se guardaba el atrezzo que había utilizado la señorita Sonsoles en sus tournes musicales y allí me hice con un casco  vikingo de cuando interpretó a un nibelungo.

De tal guisa me planté en un petardeante santiamén en el  palacio zarzuelero y ¿Quién cree Vd. que me abrió la puerta? ¡El mismísimo Borbón I! Habían reducido personal, me dijo, pero… ¡el barco, no se toca! y que esperaba que las pizzas no estuvieran frías. Tras sacarle de su error culinario y cuando se percató de lo añejo del motociclo y el sobre que portaba en la mano, se puso de color verde y girándose hacía el interior pegó un bocinazo ¡Sofi... tenías razón!, el pánfilo de Zapatero nos quiere dar la patada para hacerse el machote izquierdista… me envía un motorista con el cese, ¡como hacía el garbancero del Pardo con los ministros tecnócratas!

Tras esquivar el zapatón pep toe que me tiró a la cabeza Dña. Letizia, conseguí explicarle a Su Majestuosidad el preclaro objeto de la embajada para la que había sido comisionado. A ver, criatura, muéstreme esos oficialísimos pliegos que he de rubricar, me dijo. Así lo hice y empezó a leer en voz alta… El presente Real Decreto Ley contempla las medidas extraordinarias adoptadas para dar cumplimiento al compromiso del Gobierno de acelerar, en 2010 y 2011, la reducción del déficit inicialmente prevista. La dureza y profundidad de la crisis… ¡pero bueno! ¡ esto ya lo firmé el otro día! Además, para hacer las cosas bien tenía que haber traído el decretito ineficaz  y destruirlo delante de mis reales narices ¿Y quien va a refrendar esto? ¿Se imagina lo que me cobraría un notario a estas horas? ¿No será Vd. notario por casualidad?... espere un momento que voy a buscar la espadota y los santos óleos de ungir caballeros, le nombro fedatario público en un pis pás,  estampo la firmita y me certifica.

Y así fue como sucedieron los hechos de marras. Y le dejo, que le he cogido gusto a esto de dar fe y tengo que indubitar un montón de documentos, protocolizar tres testamentos ológrafos y firmar unas cuantas actas de notoriedad. Atentamente suyo, Vicente.

P.D. Acabo de leer en una publicación de terror... digo, en el suplemento económico de El Mundo, que en el BOE del pasado día 2 se incluía una fe de erratas de un Real Decreto (sobre no-se-que-cosa del déficit tarifario eléctrico) publicado el ¡¡9 de Abril¡! ¡Viva la seguridad jurídica!


Camino de la Zarzuela con mis escoltas: el brigada 
Palomeque y  Anacleto,  agente del CESID.

jueves, 3 de junio de 2010

De estipendio funcionaris mutatione


A C T A  D E  A C U S A C I Ó N


Digo que el dicho In Dubio Pro Reo, sólo o en compañía del facineroso maese Petit, olvidado de las obligaciones de la Fe Zapateriana en que es profeso y de las que tiene al servicio de la presidencial persona, como su vasallo de carrera y a la de ser natural de estos reinos y morador en ellos, dolosa y maliciosamente, de propósito y con gran ofensa y escándalo de la república, ha hecho libelos infamatorios y publicándolos con título de entradas blogueras  en una asilvestrada gaceta, en gran desacato de la Zapatera Criatura y del Estado de estos reinos, gobierno y ministros de ellos, con atrevimiento y osadía nunca en éstos ni en otros tiempos usada ni vista, con estudio particular de frases y palabras enconadas, descompuestas y deshonestas, poniendo faltas y defectos en las acciones presidenciales, infamando el gobierno, notando descompuestamente a los ministros, inclinando los ánimos a desobediencia, levantamientos y conmociones para cuyo efecto compuso un opúsculo cuya inscripción es Johannis Zapateronea ex berzotate tarambanae tractatus.

Y habiendo su Excelencia Circunflexa, por cédulas y órdenes, dispuesto y mandado que se decreciesen los estipendios de los covachueleros para convertir el ahorro en necesidades públicas, el dicho Bachiller Pro Reo entre los Siete Tratados del dicho libelo compuso uno, De mochales pamplinae, tomando por principal asunto de él reprobar, reprender y tachar esta acción, enseñándola y publicándola por injusta, con cuidado particular de buscar palabras que con mayor impresión y significación la notasen y desacreditase, Con lo cual, sólo la proposición asunto y fin del libelo contiene delito atroz por impugnar en público una acción presidencial ya hecha y ejecutada como atributo de la soberanía.

En el capítulo XIII, cuya inscripción es: «Principis inopiae higuera supina», en nota y reprensión de los ministros reales y con el fin que lleva de infamarlos y reprenderlos, dice en el principio estas palabras: «Omnino in república eae sunt angustiae tam gravis inopia… » O sea, «las angustias de la república son tantas, tan grave su pobreza, que no es maravilla que los ministros a cuyo cargo está la administración de las cosas sueñen remedios insolentes e ineptos, como en realidad de verdad lo parece el que tomaron en la depravación de la remuneración de escribanos, alguaciles y demás ralea pública, por los argumentos que en toda esta disputa se han explicado». Siendo así que, el hecho que reprueba con las dichas palabras descompuestas, tuvo el principal fundamento y autoridad en la aprobación de S. M Zapaterón I de Barataria y V de Babia, bastaba sólo eso para que se abstuviera de palabras tan desacatadas.

Y en el mismo capítulo, hace una invectiva atrevida y desacatada contra el Augusto Presidente y los ministros reales con estas palabras: «Verum quod vulgo fama fert, plañe est...» O sea, «verdaderamente es muy miserable lo que la fama divulga que en el reino en este tiempo ningún magistrado, ningún oficio, ni aún beneficios ni obispados, no se dan por méritos, ser todo venal, no se conceden sin precio. Puede ser que no sea verdad, pero aún se añada algo: harta calamidad es decirse que de todo punto se ven los ministros cejudos, hijos del jugo de la tierra, entrar en los oficios públicos y luego en un punto de tiendo salir dichosos con muchos millares de escudos de renta. ¿De dónde es sino de la sangre de los pobres y de la sustancia de los litigantes y pretendientes de oficios?». Y en letra menuda refiérese a los miembros del Supremo Consejo con enigmáticas palabras, propias de nigromante o seguidor de la Cábala: «Excelsus Melifluo Verborreico Pendulare, Furia Chihuahua, Botafumeiro, Alcahueto Mustio Laborae, Virreina de la Mortadela En Lata, Testa de Buque Meriodinalis, Pancho Barrilete, La Nada, Kinetoscopiae interruptus…»    Atrevimiento y delito grande con palabras tan sediciosas y descompuestas que ellas mismas lo están probando sin otra inducción.

Y en la plana 381, con la misma descomposición, dice estas palabras: «Quid rapiñas ínter privatos et fraudes Dicom…». O sea,  «¿Para qué diré los hurtos y engaños entre los particulares, las suciedades de los magistrados, los muchos robos del dinero público, el poco favor que se da a las leyes, las cuales se van enflaqueciendo con fuerza, con rodeos y, últimamente, con dinero? ¿Para qué diré los inmensos tributos, que con imperio se ponen y van siendo mayores cada día con ningún fruto porque se convierten en uso de los privados y en los gastos superfluos de la Corte? Estos son los graves males de nuestro siglo y de nuestro reino». De todo lo cual se convence que si un rebelde enemigo de él quisiera tratar descompuestamente de las cosas de la Majestad Presidencial y de las de estos reinos (aunque se dispusiera a hacerlo falsamente), no pudiera hallar palabras más atrevidas, más descompuestas, ni afirmaciones más falsas que las que el dicho In Dubio Pro Reo se atrevió a todo y a la impresión y divulgación de libelos tan infamatorios.

Pido y suplico a V. S. que condenándole ante todas cosas a que públicamente se desdiga, le haga la condenación que merece tan grave y atroz culpa, disponiéndolo en la forma necesaria para que las penas capitales en que ha incurrido las pueda imponer y ejecutar la Justicia Seglar, sobre que pido justicia.

EL FISCAL.-Firmado y Rubricado.

(Con permiso del licenciado Baltasar Gil Ymón de la Mota, Fiscal  en el proceso inquisitorial seguido contra Juan de Mariana en 1609 , y  la aquiescencia de S.M. Felipe III y el Duque de Lerma).

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