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jueves, 5 de diciembre de 2019

Consultorio teológico procesal del Padre Sotanillos



 

  A la atención del Reverendísimo Padre Sotanillos.
 
 Teniendo conocimiento que en esa prestigiosa publicación ejerce vuecencia la labor de asesor espiritual, la fama de eminente jurisconsulto que le precede y la impresión que me produjo la lectura de su revelador y monumental ensayo "El abandono del refajo en capitales de provincia durante el Franquismo Tardío: el acabose de la civilización occidental", me permito remitirle la presente misiva solicitando consejo respecto a una duda que me acongoja profesional, espiritual y teológicamente y que paso a exponer sin más dilación.

     Resulta que tramito una demanda civil interpuesta por un caballero que dice actuar en nombre de una pía institución eclesiástica, de la que discretamente omitiremos su nombre. Y para acreditar la representación se acompaña una escueta certificación, bula o anatema expedida por, nada más y nada menos, que el  Canciller del Archipámpano de la Diócesis y en la que se contienen sentencias tales que "...teniendo constancia de que las cualidades que concurren en su persona son las exigidas para la formación de profesionales cristianos...", "...el más atento acompañamiento en el itinerario académico y la maduración de la fe...", "...le ruego ponga el mayor empeño en la misión que se le encomienda...", etc.  

    Entenderá su eminencia que el hecho de dudar por un momento de la rectitud de un señor al que adornan tales virtudes cristianas me parezca constitutivo de un pecado mortal y, como el Derecho Canónico y el Catecismo del Padre Ripalda los tengo algo oxidados, ruégole me aconseje si doy por bueno el meritado documento o requiero para subsanar la representación que se dice ostentar.
       
             Este asunto me tiene sumamente trastornado e incluso me provoca extrañas pesadillas en la que mi mujer siempre me engaña con un terrorista yihadista.

           Atentamente suyo, Vicente.


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           Estimado hijo.

       Sinceramente, no entiendo sus dudas ¿es Vd. luterano por casualidad? ¿un hippie melenudo y postconciliar?...¡Por supuesto que resulta acreditada la representación! O si le parece mandamos un recadito al Altísimo, con lo atareado que está siempre, para que se pase por el juzgado para otorgar un apud acta o por la notaría; cosa, por otro lado, que puede hacer ipso facto cuando le salga de las nasus puesto que es omnipresente, omnipotente y megaubicuo.

       Como lo suyo me parece una merluzada venial me inclinaba por imponerle una penitencia leve, como recitar cincuenta veces el título II del Libro I del Código Penal, pero tras revisar sus antecedentes he observado con dolor que ha asistido al curso de mindfulness recientemente celebrado. ¡Salvajes levantinos invocando a Luzbel mientras rasguean el sitar y aporrean los bongos, a eso me suena el curso ese!

        Así que sepa que se encuentra inscrito para los ejercicios espirituales convocados, a instancia de Nos, por el Ministerio y que tendrán lugar próximamente en el monasterio que regentan los Frailes Descalzos de Clases Pasivas en Calvalaburra del Secarral, pintoresca localidad de justa fama por sus legumbres y cucurbitáceas.  ¿Técnicas de relajación  y una actitud más distendida en el trabajo? ¡¡Pues ya verá Vd. y sus condiscípulos cuando fray Bonifacio desempolve la vara con la que ha desasnado infantes durante los últimos sesenta años lo que es mejorar el sistema límbico!! ¿Quedó satisfecho con  las prácticas de los paganos e idólatras orientales adaptadas a nuestro estilo de vida?...  pues tras cinco horas escardando cebollinos en el huerto del cenobio y otras tantas despedrando sacos de lentejas le puedo asegurar que adquirirá un control emocional a lo bestia y meditará como un bendito en el catre.

       Y para que no se diga que soy excesivamente severo y trabucaire, y en lo sucesivo no caiga Vd. en tentaciones procesales potencialmente heréticas, le adjunto (para que vea que estoy al tanto de los avances del siglo)  el enlace donde descargarse mí último opúsculo "Códex Sacerdos Sotanillianus Consultum: guía rápida de tramitación procesal para mentecatos y neocatecúmenos". Se lo ofrezco sin estipendio a cambio alguno pero puede depositar un óbolo en el cepillo de su parroquia habitual. Piense en los menesterosos y no sea rácano.

     En cuando a lo de su mujer, el asunto es ciertamente grave. Vigile estrechamente a todos los terroristas yihadistas que conozca... y suerte.

       Pater Sotanillos

jueves, 6 de mayo de 2010

Hoja Parroquial NOJ (sin autobombo)

Estimado fray Tinieblas (antes conocido como Sr. Petit):

Aunque hace ya tiempo que abandonaste este monasterio mesetario, sabrás que el pasado día 4 (Santa Pelagia, virgen y martir; San Godofredo, obispo) púsose en marcha la nueva liturgia procesal y, no sólo eso, sino que incluso se han sustituido los confesionarios, casullas, hisopos, pilas bautismales y demás utillaje ecuménico-cibernético por un novísimo y repanochante artilugio conocido como Minerva-NOJ. 

Y si ya en la primitiva Iglesia de la época patrística fue motivo de sesudas polémicas si el poder temporal está por encima del espiritual o viceversa, similar coyuntura se ha dado al intentar celebrar la primera misa Minerva-NOJ. ¿Quién tiene primacía? ¿Las disposiciones adicionales que a modo de Apocalipsis Bíblico  se encuentran al final de la Ley o las exigencias y limitaciones de los bytes, flows, Development toll y otras tripas del NOJ.

Porque, oh dilectísimo amigo, ¡ni el Pater Noster en su remozada versión hip hop  me dejó entonar ese demoníaco NOJ! Resulta, como bien sabrás, que el nuevo catecismo previene que de las eucaristías ya registradas, únicamente las civiles-declarativas continuarán celebrándose por el antiguo ceremonial,  pero sólo hasta que recaiga el amén de S.Sª.  Todas las restantes, ya sea una ejecución de difuntos, un tedeum conciliante o un réquiem recursero, habrán de ajustarse al nuevo credo. Pues bien, a los eremitas de la orden informática nadie les debió decir nada y, por inspiración del mismísimo Belcebú sin duda, han decidido que el chiripitifláutico Minerva-NOJ exclusivamente permita exorcizar  los procesos bautizados a partir de la meritada e infausta fecha.

De poco han valido las rogativas al CAU,  sacar en procesión bajo palio al Secretario Coordinador, cubrir nuestras cabezas con tonner, hacer penitencia cafeteril o azotar nuestras carnes con legajos y codicilios: El chisme no pita. Y henos aquí a los miembros de la cofradía civilera tornando proveyentes en decretantes, mudando providencias en diligencias, reposiciones en revisiones, patenas en copones… y todo ello con el corta, pega y colorea.

Voltean sus enormes  campanas  las seos ministeriales anunciando urbi et orbi la llegada del mesias-NOJ, mientras en las parroquias covachueleras repiquetean  los cencerros tocando a muerto.

Que Caamaño sea contigo. 


Tu hermano en la fe, Reverendo Padre Sotanillos, asesor espiritual de los Juzgados Abulenses. Firmado y rubricado.

domingo, 15 de noviembre de 2009

De la sorprendente misiva que envía al Padre Sotanillos un escribano recien trasladado, contándole sus cuitas.




Bien sabrá vuestra merced que cosa hará de 3 semanas que mudé de mi cargo de alguacilillo al servicio de un estrado de Casa Y Corte de aquesta villa, para aposentar mis reales en una covachuela de la Justicia en dignidad de amanuense.

Resultó que en el susodicho negociado vacantes hallábanse tres pupitres; presentando dos de ellos aspecto inmaculado, con bien formados pliegos, aterciopelados pergaminos, relucientes sumarios y alienábanse sobre sus tableros limpias y ordenadas plumas de pavo, tinteros y demás utensilios del arte del escribaneo. Respecto al tercero... los más viejos del lugar aseguraban con vehemencia que debajo de la ciclópea acumulación de desgastados protocolos, codicilios raídos, arcaicos memorándums, relaciones prehistóricas y papelotes diversos, que a juzgar por los lamparones que lucían debieron envolver no mucho tiempo atrás longanizas o morcillas, solía haber una escritorio... incluso una silla.

Decidióse en mala hora organizarse rifa tombolora para adjudicar las canongias y ¿adivina vuecencia a quién le tocó la escribanía que más parecía gallinero que otra cosa? Ya decía mi señor padre que los juegos de azar eran cosa nefanda y abominable. Como Hércules aprestándose a realizar los doce trabajos, comencé a mover columnas de polvorientos legajos que fui depositando a mi alrededor y al punto quedóme claro que, efectivamente, se trataba de realizar una de las tareas que Aristarco encargo a Heracles. Ciertamente no había que atrapar al Toro de Creta ni al Jabalí de Emirante, matar a la Hidra de Lerna o choricearle el cinturón a Hipólita, mas... ¿no era aquello similar a limpiar los establos de Augias?

Sollozando de alegría pude contemplar ¡al fin! la superficie del escritorio, sin importarme las irregularidades que aquella presentaba. Daba la impresión que mi antecesor hubiera dedicado los ratos de ocio a bailar claqué calzado con unas botas claveteadas de explorador Ártico o partir nueces a martillazos sobre su, otrora, pulida superficie. Seguí in continente abriendo cajones, despejando armarios y escrutando anaqueles de los que salieron amen de indeterminado número de roedores, cinco o seis bichejos de los llamados lepismas (más conocidos por el vulgo como cortapichas), un grajo chillón y toda clase de cachivaches de incierto uso que prestamente acabaron en un un cesto con destino al muladar. Sorprendióme un misterioso envoltorio de papel plateado que, en mi candidez, supuse toallitas para limpiar antiparras, más ¡Vive Dios!, resultó ser un artefacto de los llamados profilácticos y escrito sobre un lado la leyenda: "Un regalo en tu 15 cumpleaños. Para cuando de estrenes. Tu progenitor". Acabó no más en la caja de lo desechable, pues no en vano de la lectura de otra inscripción se deducía que caducó su placentero uso cuando el Concilio de Nicea.

Visto lo visto, entenderá su eminecia que llegada la hora de examinar pleitos y pendencia les pidiera a voz en grito a mis compañeros de fatigas "¡silencio, vuesas mercedes... que peligra la vida del artista!", como un saltimbanqui que se dispone a realizar un triple salto mortal. No encuentro palabras para describir las contradictorias sensaciones que me embargaron: sorprendido por la innovadora aplicación del Código de Leovigildo, escandalizado por la extravagate interpretación del Corpus Iuris Civilis, admirado por la original manera de pasarse por las partes nobles el Directorium Inquisitoris, enbelesado por el singular uso de los teoremas pitagóricos para el cálculo de las costas, intrigado por el pintoresco calendario azteca utilizado para fijar los plazos... sin duda aquello era obra de un espíritu libre, pero un ser temeroso de Dios como quien suscribe no podía dejar de ver trás aquella anarquía pecaminosa la sulfurosa imágen de Satanás.

Y dirá su Ilustrísima que las Sagradas Escrituras me obligan poner a caer de un rucio al precedente plumilla, pergreñando opúsculos, libelos o coplillas alusivas; y sin duda es cosa atinada cuando trátase de caballeros anónimos o de reconocida cretinez, mas no es este el caso. Pues ha de saber Vuecencia que con el heterodoxo rufián procesal compartí frascas de tintorro, picardías varias, jocosas travesuras y nos arreamos azotitos en el culo en fraternal (y masculina) camaradería, para pasmo y admiración del resto de empleados.

¡Menudo marrón!, exclaman voces a mi alrededor y noto miradas compasivas que se posan sobre mi triste figura, semioculta por un baluarte de expedientes mohosos, pero... ¡no importa!... sigo guardando la más alta estima por aquel noble hijodalgo por cuyas singulares andanzas y trapisondas me veo ahora acongojado...
¡el muy...!


Dios Guarde a V.I. muchos años.
Su solícito feligrés.

viernes, 17 de julio de 2009

VACACIONERO

A petición popular, volvemos a publicar la entrada vacacionera del pasado verano.

PLAYERAS
(Por el Reverendísimo Padre Sotanillos)

Por San Onofre bendito que si hay un lugar al que podemos calificar como “el infierno en la Tierraª es, sin duda, el turismo playero. Y no, hijos míos, no lo decimos por la impúdica exhibición de cuerpos semidesnudos, o los indecentes bailes, propios de tribus montaraces del África profunda. Nuestra crítica viene dada por la certeza moral de que Dios no hizo al funcionario para resistir 5 horas diarias de despatarre sobre la arena ardiente o aguantar colas interminables en un chiringuito.

No obstante si decides encaminar tus vacilantes pasos de pecador hacía tal destino, permítenos darte unos humildes consejos.

En primer lugar, olvídate de tus ilusorios deseos de pequeñas y paradisíacas calas desiertas, o como mucho, con un par de guiris en pelota. O bien no existen, o se encuentran en el quinto pino, y claro, no es plan pasarse el día en el coche y luego el sofocón de llegar andando al Edén, sobre todo si el Altísimo ha bendecido tu unión con un par de tiernos querubines. Así que te toca contentarte con la playa esa a la que va todo el mundo. Y cuandodecimos todos, nos referimos ¡A TODOS!

Muy importante: sí guardas reminiscencias de un pasado, Jesús no lo quiera, contracultural o hippy y por tanto, piensas que eso de ir cargado con todo tipo de chismes al esparcimiento playero es de “burgueses”, olvídate de prejuicios y piensa que la única manera sensata de soportar tal penitencia es hacerlo con todo los cachivaches que la denostada sociedad de consumo pone a nuestra disposición: nevera tamaño-baúl-camarote repleta de cervezas, tumbona bien mullida, sombrilla (si es del tipo “carpa de circo” mucho mejor), el Hola o revistas similares (olvídate del tocho de libro de que tenías pensado leer… ¡a ver quién es el cristiano que es capaz de hacerlo con los sesos a 42 grados celsius!), etc. Y ya puestos, y para no desentonar con el entorno, no olvides una enorme sandia bien fresquita.

Pero si no es tu deseo acabar martir como San Lorenzo en la parrilla, no tendrás más remedio que arrastrar tu despellejados miembros hacia el agua… ¡allá en lontananza!, sorteando un infranqueable muro de señoras gordas sentadas en sillas de tijera, jovencitas jugando con la raquetita y la pelotita, niñatos haciendo el pino, parejas dándose el lote concupiscente, mondas de naranja, infieles sarracenos vendiendo alfombras… y todo para encontrar que la orilla se encuentra ocupada por la Armada Invencible en formación de combate: artilugios flotadores de caprichosas formas y colores y enormes balsas hinchables pilotadas por tíos calvos que al menor descuido de parten la crisma de un remazo. Consigues adentrarte unos metros y… total, descubrir que el agua tiene una temperatura y textura similar a la sopa de nabos que daban para cenar en el Seminario.

Y como hemos venido a este valle de lágrimas a pasarlas canutas, es posible que tus entrañables criaturas (o tu suegra) se empeñen en ir a un espeluznante parque acuático de esos. Y ya que no podrás evitar el crack de tu ajustado presupuesto vacacional, intenta sobreponerte a tu estado emocionalmente inestable y al bochorno que sientes rodeado de una confusa masa vociferante y salpicadora. Así podrás estar alerta, puesto que te puede caer encima alguna señora que, a pesar de sus 180 kilos, ha decidido tirarse por el súper-mega-tobogán chillando como una vieja locomotora de vapor.

Sabemos que eres émulo del Santo Job y tienes cristiana resignación, pero entendemos que, al caer la noche, te niegues en redondo a recorrer una vez más ese infernal paseo entre aceitosas nubes con olor a calamares fritos. Y asomado al balcón (balconcito más bien) de tu coqueto apartamento te darás cuenta que Lucifer ha triunfado…eso si la música pachanguera y el petardeo de los ciclomotores te dejan oír tus propios pensamientos. Entonces acuérdate del libro que no pudiste leer en la playa y agárrate a él como un náufrago al salvavidas: es el arma ideal para aplastar a los mosquitos y cucarachas.
Y recordad, hijos míos, “la ociosidad camina con tanta lentitud, que todos los vicios la alcanzan” (Franklin).

EL AGRO
(Por Ius Ponderandi, tramitador en excedencia y antropólogo aficionado)

Como les ocurre a las morsas del Atlántico Norte, la llegada de las altas temperaturas provoca en el Homo Funcionaris y demás homínidos un irrefrenable deseo de desplazarse en masa hacia una heterogénea variedad de hábitats, denominados “vacacionales”. En nuestro caso nos vamos a ocupar de la migración campestre.



Tenemos, en primer lugar, la modalidad de
“ir al pueblo del abuelo”.Durante años resultó una variedad vergonzante, no obstante su prestigio oficinesco ha aumentado notablemente desde que tal periplo ha sido renombrado por expresiones como “turismo rural”, “ecológico”, “etnográfico”, etc. Aunque, para ser sinceros, si se trata de una de esas poblaciones en medio del secarral, a pesar del cambio de denominación, siguen siendo eso, una birria.

Y eso que los próceres municipales han descubierto que ese montón de pedruscos que hay junto a la era, donde siempre se subía el tío Anselmo para vigilar a las cabras, es en realidad una
necrópolis vetona… o celta… o carpetovetónica…. Y claro, con esta excusa se monta una estupenda semana paleolítica (¿o será neolítica?... en fin, da lo mismo… de la época de esos tíos melenudos que se cargaban los mamuts a cantazo limpio), transformando al pueblo en un espectacular “Parque Temático Rural”. Esto provoca gran satisfacción en los urbanícolas, sobre todo en los más jóvenes que andaban un poco enfurruñados, porque ellos lo que querían era haber ido a Disney World y horrores similares. Y aunque sabemos que no es lo mismo hacerse una foto junto a un ratón gigante que al lado de un cavernícola cutre, si éste es el Sr. Alcalde disfrazado, pues la cosa no deja de tener su miga.

En el otro extremo, tenemos las villas situadas en los denominados
“entornos privilegiados” y de“singular belleza”. Es característico de este movimiento migratorio asemejarse más a una estampida de búfalos que a otra cosa y que, por lo general, los individuos carecen de un vínculo ancestral con el terruño. No obstante, se ha observado que tales individuos han establecido una extraña relación de amor-odio con estos lugares: se sacrifican por gozar de ellos, pero al mismo tiempo se dedican, con la colaboración de muchos lugareños, a cargárselos con gran ahínco y entusiasmo (a eso le llaman ahora “poner en valor”). Así, su estado de esquizofrenia galopante, les lleva a conservar compulsivamente sus pautas de conducta urbanitas, tales como coger el coche hasta para ir a mear, poner la tele a toda castaña, iluminar el jardín como si fuera una caseta de feria para que quede bonito y no con esa luz mortecina de las estrellas, etc.

Llama la atención la obsesión de la mayoría de los ejemplares estudiados por
“hacer cosas”. ¿y cuales son estas “cosas”? ¿observar pájaros? ¿paseitos por la orilla del río? ¿jugar al tute? ¿estar tumbado a la bartola con una cerveza sobre la barriga?. Pues no. De lo que se trata es de hacer aquello que nuestras madres definían acertadamente como “hacer el burro” y ahora se denominan “rafftin”, “puenting”, “rutas en Quads “descenso de cañones”, y chorradas similares. Eso sí, gastándose una pasta. Nada de tirarse por los rápidos en tu vieja colchoneta hinchable (esto me recuerda a la novela de A. Huxley “Un Mundo Feliz”, donde estaba socialmente mal visto realizar cualquier actividad que no conllevara un gasto o uso de bienes de consumo. ¡Y eso que la novela está escrita en los años treinta del pasado siglo!).


Dentro del grupo de homínidos que frecuenta estos entornos, encontramos el subgrupo del
Homo Frustranti, es decir, aquellos ejemplares que vienen realizando periódicamente la migración desde muchos años antes del big bang vacacional. Se les distingue por su aspecto melancólico y nostálgico, encerrados en sus viejas guaridas, maquinando planes para acabar de una vez con todas con esa marabunta ruidosa y atronadora empeñada en “gozar” de los espacios naturales, siempre que estos estén bien envueltos en celofán.

En fin, estimados lectores, yo, visto lo visto, este año me quedo en casita con los pies metidos en una palangana.

miércoles, 15 de julio de 2009

Edicto


jueves, 9 de julio de 2009

CONCURSEANDO: EL TRASLADO

Por el Reverendo Padre Sotanillos.

Queridos hermanos.

Me hallaba el pasado lunes en el semisótano practicando ejercicios de levitación, cuando una algarabía procedente de los pisos superiores perturbó el sosiego necesario para ello. Indignado, encaminé mis pasos a uno de los despachos, encontrando a un buen montón de funcioneros apelotonados frente a uno de los ordenadores y presas de una gran excitación. “¿Han anunciado las trompetas la llegada del Juicio Final?”, pregunté ilusionado. Una voz anónima respondió “no, es que han salido las listas provisionales del concurso de traslado”... Reconozco avergonzado que no tuve reparos en clavar los codos en unos cuantos riñones y usar el recurso de los pellizcos de monja para aproximarme y entonces... allí, en un celestial documento PDF, entre cientos de nombres, vi el mío. ¡A L E L U Y A!


Pues habéis de saber que este humilde párroco hace ya algunos años que fue promocionado a la dignidad de archipámpano pero, sin duda por intervención del mismísimo Satanás, con destino en otra diócesis. Así pues, me encontré ante una disyuntiva moral, más grave si cabe que aquellas polémicas bizantinas sobre el sexo de los ángeles o la naturaleza divina de Nuestro Señor, ¿es compatible llevar una vida cristiana con levantarse a las seis de la mañana para coger un endiablado tren y ejercer el ministerio? ¿no es menoscabo para la dignidad sacerdotal pasarse dos o tres años viajando todos los días como un buhonero? Puede que tal travesía del desierto hasta alcanzar la tierra donde mana leche y miel sea apropiada para zíngaros trashumantes, arrianos, seguidores de Zaratrusta o incluso funcionarios de Hacienda, pero ¿compatible con la esencia párroco-funcionera judicial?

Finalmente decidí solicitar del obispo la excedencia en el cuerpo archipampanal y continuar como humilde párroco en esta sede judicial abulense. Durante todos estos años, y con paciencia de Job, he participado en multitud de concursos trasladeros, viendo como novicios recién salidos del Seminnario me pisaban las plazas. Pero ¡al fin! la humildad cristiana tiene su premio y ¡seré archipámpano en esta parroquia! Emocionado rogué a todos los presentes que eleváramos en acción de gracias una plegaria, mientras el Sr. Petit con su bella voz de barítono entonaba un Te Deum.

¡Ah! pero ¿no es nuestro paso por la condición funcionarial un valle de lágrimas? De pronto, el suelo se abrió bajo nuestros pies y el cielo cayó sobre nuestras cabezas. Una encíclica ministerial anunciaba que se habían cometidos muchos errores y aquellas listas, que apretábamos ilusionados contra nuestros corazones, las podíamos usar para limpiar nuestros esferoidales culos y profetizaba nuevas relaciones para el día 10. Ya les digo que Belcebú me la tiene jurada y apostaría que en conjunción con las altas temperaturas propias de estas fechas, ha reblandecido, aún más si cabe, los cerebros de los responsables del concurseo.

Así pues, hallándonos todos los afectados reunidos en la sala de bodas, os pido que forméis un círculo uniendo vuestras manos. Arrodillaos y rezad conmigo: ¡VIRGENCITA, VIRGENCITA... QUE ME QUEDE COMO ESTOY!

Y sí alguien osa pisarme la plaza, le juro que le excomulgo y luego... ¡le arranco el hígado con mis propias manos y consulto el porvenir en sus palpitantes entrañas



¡ÚLTIMA HORA!

EUROPA PRESS. Informan fuentes del Ministerio que los errores cometidos en la resolución del concurso de traslado pueden haber tenido lugar en la fase de introducción de datos en el sofisticado sistema informático, alquilado para la ocasión a la mismísima NASA. Todo apunta a un boicot llevado a cabo por el personal contratado para realizar dicha tarea, debido a un conflicto laboral. Concretamente, en protesta por la escasa ración de plátanos que se les suministraba. Por lo visto, se los habían comido los responsables del departamento, grandes aficionados a esa deliciosa fruta.



miércoles, 17 de junio de 2009

SERMONEANDO. Por el Reverendo Padre Sotanillos, asesor espiritual de los Juzgados Abulenses.


El baile agarrado, el Concilio Vaticano II, el bikini, los hippies, la televisión en color, el ocaso del refajo.... innumerables peligros a los que se ha enfrentado la Iglesia y de los que ha conseguido salir airosa. Pero, ¡alerta hermanos! los enemigos de la fe vuelven a intentar socavar nuestros cimientos con más perfidia si cabe.: No tratan ahora de destruirnos, no... sino de sustituirnos por una nueva y abominable doctrina a la que unos denominan Iglesia Laica, otros Zaparratistas del Séptimo Escaño, y algunos eminentes teólogos, Hijos de Pajín. ¡El acabose de la civilización occidental!

Y os preguntaréis, queridos feligreses, ¿Cómo hemos llegado a tan aterradoras conclusiones?. En un principio todo transcurría con normalidad, es decir, eminentes prelados diciendo burradas ante la exhibición de zanahorias diversas, que propiciaban que los promotores de la nueva y herética doctrina pudieran volver a sacar el espantajo del cura ultramontano armado con un trabuco, en indisoluble alianza con la derechona reaccionaria, y pasearlo por calles y plazas para regocijo de la chusma y de ciertos presentadores de televisión. Nada preocupante. Sin embargo, la lectura de una larga entrevista a Zapatorras en el Magazine de la Vanguardia nos dejó estupefactos: aquel tono babosón, esa moralina barata, aquellas berzotadas solemnes engarzadas como chorizos de cantimpalos, el Zen por aquí, el Zen por allá, el cándido mariposeo, esos conceptos extraídos del Maletín Ideológico de la Srta. Pepis... todo ello nos resultaba extrañamente familiar... ¡Va de Retro Satanás! ¿pues no era idéntico aquel sermón zapateril a la epístola que Anfiloco Naciancieno, el orate obispo de Iconio, dirigió a los Novacianos para intentar derrocar al Sumo Pontífice Carpóforo II?

Los acontecimientos se sucedieron con rapidez. Una sacerdotisa de la nueva fe y encefalograma plano hablando de ciertos seres de naturaleza incierta y glándulas mamarias vivas, pero no humanas: la demoniaca amancebada de Chucky afirmando que eso del interruptus del nasciturus permitirá disfrutar plenamente de la sexualidad (¡Venga! ¡todos a fornicar a pelo!, cuentan que exclamó entusiasmada) y anunciando urbi et orbe la buena nueva de la inminente llegada, no de un Mesías, sino de ¡DOS! a la vez: Zapatorras, émulo del Casto José, y un serafín negro. Y, por último, el mismísimo anticristo metamorfoseado en cabra consistorial con rizos, parodiando el sacramento bautismal en vez de dedicarse a arreglar los baches de las calles, que para eso le pagan.


¿Casualidades o luciferino plan para sustituir el Ojo Divino por la Ceja Cincunfleja?


Quedad en paz, hijos míos.

domingo, 30 de noviembre de 2008

NUEVA OFICINA JUDICIAL: SERÁFICO SALVADOR O ÁNGEL EXTERMINADOR

Por el Reverendo Padre Sotanillos, asesor espiritual de los Juzgados Abulenses.
¡Arrepentíos de vuestros pecados! ¡Rogad a Dios por vuestra salvación eterna! ¡El Apocalipsis está próximo!

Resulta, hijos míos, que reunidos en santo sínodo sendas comisiones del ministerio y CGPJ, han alcanzado el acuerdo de poner en marcha la divina Nueva Oficina Judicial en el plazo de… ¡UN AÑO!

Nadie que se llame cristiano puede negar la imperiosa necesidad de que tan venerable institución sea consagrada, pero humildemente nos inquieta esta súbita urgencia. ¿Pretenden los Santos Padres que creamos que lo que no fueron capaces de hacer en un lustro lo van a llevar a la práctica en un año? ¿Es Don Mariano el nuevo Moisés que guiará a la tribu judiciera en la travesía del desierto hasta alcanzar la oficina prometida? ¿No ha actuado más bien hasta ahora como el faraón que les quiere hacer picadillo?

¿Están ya elaboradas las relaciones de puestos de trabajo? ¿Se sabe como se desarrollará el proceso de selección para los mismos? Si en resolver un miserable concurso de traslado se tiran un año y medio, da miedo pensar la que se puede montar para recolocar a todos los monaguillos.

¿Estarán listas las aplicaciones informáticas para que la nueva liturgia funcione adecuadamente? ¿Se aprobarán a tiempo por el Cónclave Congresero las reformas de los ritos procesales? ¿Están planificadas las obras que habrá que acometer en los templos y catedrales justicieras, imprescindibles para acoger a las novedosas agrupaciones cofrades? ¿Se ha pensado en que será necesario impartir cursillos catecuménicos de formación? ¿Existe el limbo?

No tenemos las respuestas a estos interrogantes y a otros muchos que se nos ocurren. Y probablemente ni el propio Mosén Bermejo las tenga. Más bien nos inclinamos humildemente a pensar que ha decidido precipitar los acontecimientos para intentar desactivar los anatemas y amenazas de excomunión (abandono de los púlpitos, incluido) que está recibiendo por parte de los obispos togados y salvar su beatífico culo una vez más. Incluso parece ser que ha decidido aparcar por el momento algunas de sus obsesiones personales, tales como los Consejos Autonómicos o la Justicia de proximidad, asuntos que a la mayoría de los Togados les huele a azufre.
¡Que Dios nos pille confesados!

domingo, 18 de mayo de 2008

JUSTICIA NEWS ÁVILA 19-05-08


























LA MORAL CRISTIANA Y LOS PAC.
Por el Reverendísimo Padre Sotanillos.

Como ya dijo Porfirio de Alejandría, Doctor de la Iglesia, en su Primera Carta a los Bellacos: “Omnes haeretici fellatio huelguerum est”. Es decir, “por cuatro duros, vendo mi alma, mi conciencia y de paso, a mi madre si hace falta y al resto, que les den”. Y tal afirmación viene pintiparada a la actual situación de confusión teológica sobre qué miembros del rebaño son merecedores de alcanzar la Gracia Divina de los PAC. Fácil solución tiene esta pregunta, puesto que una de las virtudes teologales intrínsicamente vinculadas a los PAC, es (o debería ser) el denominado por los antiguos paleocristianos “huelgum”, es decir, el haber sometido la conciencia y el cuerpo serrano a dos meses de ayuno, meditación y pérdida de caudales, resistiendo además las tentaciones y/o amenazas del Belcebú Ministerial. Sí, ya sabemos que en la Instrucción Satánica de los PAC, digno de figurar en el Índice de Libros Prohibidos y sus autores arrojados a las llamas de la condenación eterna, se concede bastardamente ese derecho Celestial a los Bellacos. Pero siendo estos también Hijos de Dios, confiábamos que dieran muestras de tener una conciencia ética más elevada que la de un mandril.

Sin embargo, estamos asistiendo con estupor al hecho, inmoral e indecente a todas luces, de ver cómo miembros de la cofradía bellaca pretenden alcanzar la tierra donde mana leche y miel, sin haber realizado previamente la travesía del desierto. ¿Qué pecados capitales mueven a tales sujetos a, sin matices, ciscarse en aquellos exhuelgueros que por voluntad Divina, se han visto privados de gozar de tales deliciosos frutos en su propio entorno celestial?… ¿la gula?, ¿la codicia?, ¿la lascivia? ¿la cabronería congénita? Por que, ¡oh hermanos en la fe!, ya no se trata de que tales pecadores muestren una actitud pasiva ante el sacrificio ajeno, sino que, en virtud del don del libre albedrío, han realizado (o se prevé que los realicen) actos torpes y horripilantes ante los ojos de Dios y de los hombres para satisfacer sus mas bajos instintos bellaquiles.

Y al pan, pan y al vino, vino. ¿En que Parroquias están sucediendo tan execrables sucesos? Pues nos han llegado nuevas de que en los Juzgados Mixto 1 y Penal son abominaciones consumadas y respecto al de Menores, estamos a la expectativa.

En tropel acuden al confesionario exhuelgueros privados de los místicos PAC, buscando consuelo y auxilio espiritual e inflamados de justa ira contra aquellos bellacos que, sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, se han adherido a los mismos. Y este humilde capellán se debate en la duda moral de aconsejarles que busquen la respuesta en Dios, ¿Pero en cúal?, ¿el blandorro que nos pide “poner la otra mejilla”? o ¿el dantesco Yavhé de las siete plagas y del “ojo por ojo y diente por diente”? Meditemos todos juntos sobre ello, hijos míos.
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AGUDEZA VISUAL: Adivine en menos de un segundo cúal de estos personajes representa a un bellaco recalcitrante, y cúal a un exhuelguero sin PAC.

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ECOS DE SOCIEDAD


Se habla, se comenta, se rumorea, sobre los elogios que, por parte de las féminas, esta recibiendo el nuevo “look” capilar del ínclito Sr. Petit. Que si “parece más joven”, que si “ahora tiene cara de niño”… Uhm… ¿no será una nueva técnica para despertar en ellas el instinto maternal y así poder desplegar más fácilmente sus ataques de depredador sexual?

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NATALICIOS

Nuestra enhorabuena a D. Bernardo y Señora, que han sido recientemente padres de una hermosa criatura. Disfruta ahora Bernardo, que lo jodido empieza cuando cumpla los 14 años. Ya verás como por ensalmo pasas de ser su “héroe” a ser “el pesao”. Al tiempo







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