Un soldado llegó a donde estaba el Rey Católico impartiendo justicia a pedirle una merced de cosa que no era razón otorgársela. El Rey le respondió: “No se puede hacer.” El soldado le besó las manos, mostrando por palabras agradecérselo. Preguntado por los que allí estaban, pues le negaba lo que pedía, por qué le besaba las manos agradeciéndoselo, respondió el soldado: “Porque me despachó presto”.
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