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jueves, 24 de marzo de 2011

Los casos del Inspector Pomeroy.



    El Inspector Valdemar Pomeroy era un tipo concienzudo. No se llega a dirigir la brigada operativa de asuntos  covachueleros tocando el ukelele y viendo crecer el césped.

     Durante dos horas recorrió a cuatro patas el suelo del despacho, escrutó cajones y se deslizó por encima de los armarios,  recogiendo pelos, oxidados clips, pos it arrugados, bolas de pelusa, virutas de lápices y otros variados restos de actividad oficinesca que, con sumo cuidado, guardaba en bolsitas de plástico dotadas de cierre zip.

     Ahora, sentado tras el escritorio, contemplaba embelesado el vuelo rasante de una mosca; súbitamente exclamó:

˗ Rosendo, que entren todos los soplagaitas de… ¿cómo dijo que se llama ahora este negociado?

˗Servicio Común de Ordenación del Procedimiento ˗dijo el agente Rosendo con cara de aburrimiento y haciendo el gesto de agitar un cencerro.

     El grupo de funcionarios se apelotonó contra una de las esquinas de la habitación como un equipo de rugby presto a formar una melé; silenciosos, mirando de reojo y gesto de espanto al Secretario-Director del SCOP. Este se encontraba despatarrado y boca abajo sobre la alfombra de color melocotón que cubría parcialmente el suelo del despacho.

˗ ¡Bien! ˗dijo el inspector Pomeroy fulminando con la mirada a los chupatintas ˗¿quién ha sido el listo que encontró el fiambre?

La falange funcionarial se apelmazó aún más si cabe contra la pared dejando en tierra de nadie al gestor Bermúdez.

˗Empiece a darle a la lengua, amigo ˗ordenó el inspector .

˗Pues mire Vd., me disponía esta mañana a tramitar un expediente  de prorrateo a la cuenta la vieja y amojonamiento ad quem, cuando me asaltó una duda; ¿se hace primero el prorrateo y luego el amojone o primero el amojone y después el prorrateo? ¿o ambos simultáneamente? ˗explicó Bermúdez con voz de cornetín de órdenes y continuó  ˗ así que vine al despacho a pedirle asesoramiento al señor secretario, piedra angular de este servicio; estaba tumbado sobre la alfombra, pero como era un poco excént…

˗ ¿Era?, por que dice era ˗le interrumpió Pomeroy al tiempo que pegaba un brinco sobre el escritorio  ˗¿sabe Vd. algo que yo no sepa? ¿seguro que sus dudas no se referían a un procedimiento de protocolización litisconsorcial de tracto a trompicones?

˗ ¡Hombre!  Es que ahora le estoy viendo de cuerpo presente!, pero en aquel momento supuse que le había entrado un soporcillo y se estaba echando una siesta ˗contestó rápidamente el estatutario ˗Intentando no hacer ruido para no molestarle consulté el ejemplar de  la “guía rápida de tramitación para cenutrios” que guarda en el cajón del escritorio, debajo de la caja de puros,  y solventadas mis dudas de índole procesal me dispuse a volver a mi puesto de trabajo.  

˗ ¿Y no notó Vd. nada raro?

˗En un principio no. Pero cuando observé  que no reaccionaba, después de diez minutos pateándole los riñones, y que  parte de su masa encefálica estaba colgando del perchero, empecé a sospechar que algo malo pasaba ˗concluyó Bermúdez dando un suspiro.

˗ ¿Y el trabuco naranjero que está junto al cadáver?

˗ ¡Ah!, eso ˗respondió con gesto de sorpresa mirando en dirección del muerto ˗creí que era un saxofón.

     El Inspector Pomeroy se arrellanó en el sillón inclinando el asiento hacía atrás y cruzando los pies sobre el escritorio; al tiempo que encendía un puro así de gordo masculló entre dientes:

˗ Rosendo, majo, póngale los grilletes a este bandarra.

     Tras pegarle un buen par de chupadas al puro continuó diciendo:

˗ En realidad este pájaro no es el gestor Bermudez; se llama Peláez y es tramitador. El auténtico Bermúdez apareció fosilizado hace un par de meses en el depósito de piezas de convicción de un Juzgado de Albacete, dentro de una caja de cartón con calcetines Nike falsificados.  Todo comenzó hace unos cinco años, cuando Peláez  y Bermúdez coincidieron en la Audiencia Provincial de Burgos; por aquel entonces a Peláez se le conocía como el remachador y estaba metido en todos los fregados: tráfico de recursos, extorsión a procuradores, timbas clandestinas con provisiones de fondos,   insolvencias fraudulentas… el catálogo completo, vaya. ¿Que pasó  remachador? ¿con todo ese rollo de la nueva oficina judicial te entró el pánico?...

     "Supuso que con el expurgo de los procedimientos se descubriría el pastel… así que era hora de cambiar de aires. Fue una coincidencia que el pobre Bermúdez, atribulado por el  par de cuernos de ciervo centenario que le había colocado su mujer poco tiempo atrás,  participara  en el último concurso de traslados. Peláez decidió suplantarle. Lo despachó clavándole una grapa de las gordas en el entrecejo y escondió el cadáver en una caja de calcetines chungos intervenidos; de algún modo consiguió que el Juzgado se inhibiera de la causa a Albacete… y para allá que se fue la caja de calcetines con el difunto Bermúdez de regalo.  Con lo que no contaba cuando llegó a esta sede judicial era que el fenecido secretario Palomeque y Bermúdez se conocieran: ambos eran unos fanáticos seguidores de la saga de la guerra de las galaxias y habían coincidido un montón de veces en esos congresos freaks que se organizan ˗interrumpiendo su explicación señaló una fotografía enmarcada que colgaba de una de las paredes ˗ el fulano de la derecha es el Secretario Palomeque vestido de Obi Wan Kenobi y el de la izquierda el gestor Bermúdez con un disfraz de Chewaka…

     "Palomeque  decidió exprimir a Peláez como a un limón en vez de delatar la impostura, ¿por que creen Vds. que el supuesto Bermúdez es el primero en llegar a la oficina y el último en marcharse? ¿no es sorprendente que no haya disfrutado de un solo moscoso durante el último año? ¿quién compra  folios de su peculio cuando se acaban? ¿quién atende a los ciudadanos coñazos? ¿quién se encarga siempre de rellenar el botijo?... ¡¡el secretario te tenía cogido por los cataplines, remachador!!... Sin embargo el desencadenante de que se cepillara a Palomeque no fue el chantaje de que era objeto: La chispa fue la nueva auxiliar del Decanato, esa bomba minifaldera que responde al nombre de señorita Florinda, y que les tenía sorbido el seso a ambos. Cuando a primera hora  de hoy vio a al secretario sacando punta a los lápices de la señorita Florinda se volvió tarumba por los celos y le dio de baja en el escalafón metiéndole un clip envenenado por la oreja; luego, para despistar, le pegó un trabucazo en...

     En ese momento el difunto secretario Palomeque se levantó de la alfombra sacudiéndose  las pelusas del pantalón y se encaró con el inspector.

˗ ¡Pero que sarta de estupideces está Vd. diciendo! El gestor Bermúdez es un funcionario modelo, honra y prez de este servicio, ¡la honradez personificada! Lo que ocurre es que esto de la nueva oficina judicial es una filfa y me dije ¡a la mierda con todo!... y me volé la tapa de los sesos. ¿Y que sandez es esa de la guerra de las galaxias? Donde se ponga Strak Trek que se quite esa basura... por cierto,  en una cosa tiene Vd. razón… que la señorita Florinda está como un queso.

     Y tras decir esto, se volvió a tumbar en la alfombra color melocotón.

˗ ¡Desde el principio sospeché que el secretario Palomeque era el asesino! ˗exclamó con tono triunfal el Inspector ˗Sabía que era un soberbio y dándole un poco de carrete acabaría confesando… como así ha sido. ¡Otro gran éxito del inspector Valdemar Pomeroy!... Rosendo, deje libre a Peláez... digo Bermúdez... o como se llama el gaznápiro este; detenga al cadáver e instrúyale de sus derechos y luego se lo lleva al Juzgado de Guardia… ¿se sigue denominando así?... pues lo dicho, de cabeza al Juzgado de Guardia para que le sometan a un juicio ipso facto de esos… antes de que se ponga rígido.

                                                                               FIN

1 Comentar:

Anónimo dijo...

Don Daniel García Ramos, el mejor Presidente de la Audiencia Provincial de Avila de los Caballeros

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