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jueves, 18 de junio de 2009

MACHUCANDO

No hay mayor goce para un funcionero que el estampar en un expediente el sello de ARCHIVO y mandarlo a dormir el sueño de los justos... y pelillos a la mar. A partir de ese momento desaparece de su entorno vital y no suele pararse a meditar cual es el destino de aquel mamotreto lleno de grapas; quizás se autodestruya como los mensajes de las películas de espías, puede que las bacterias y hongos lo reduzcan a polvillo en un par de lustros o incluso sea devorado por un agujero negro. Pero ocurre que los expedientes suelen dejar una ristra de cadáveres en inexplorados cajones, olvidados rincones de los armarios o en cualquier esquina de los archivos: copias no utilizadas de informes, oficios, exhortos, acuses de recibo... a los que el paso del tiempo va dando un bonito tono amarillento o decolorando a juego con las pelusas que los cubren, mientras se suceden las sucesivas generaciones de chupatintas.

Y esto viene a cuento por la reciente noticia de que la Agencia de Protección de Datos quiere empitonar a varios órganos judiciales por haber tirado a la puñetera basura documentos que contienen información personal.

Bueno, al asunto en sí ya se le dio bastante publicidad en su momento y de hecho muchos funcioneros, viendo las barbas del vecino a remojar, solicitaron a la Gerencia que se les dotara de máquinas trituradoras de papel. En general la respuesta fue positiva y se recibieron tales chismes. Pero hay un pero... ¡que no desentonarían en una casita de muñecas! Es probable que los responsables sospecharan que algunos funcioneros, presas de un ataque esquizoide por el exceso de trabajo y enloquecidos en un frenesí vengativo y triturador, podrían perfectamente acabar introduciendo en el aparatejo cascador todo el equipamiento informático de la oficina, mobiliario, códigos legales y hasta el botijo comunal, no atreviéndose por tanto a mandar desmenuzadoras más potentes.

Pueden ver a continuación unos documentos gráficos que despejarán cualquier duda al respecto.































¿Se imaginan tener que destruir la montaña de papeles susceptibles del triturado usando esa birria? Ya nos gustaría ver a uno de esos señoritos de la Agencia esa deshaciéndose de las copias no utilizadas de un sumario de 15 tomos o del informe de 1000 folios emitidos por un perito para demostrar que las almorranas que padece un perjudicado son una secuela de un accidente de tráfico, empleando esa especie de molinillo de café. Apropiado quizás para hacer puré la documentación generada por un puesto de pipas o por la actual actividad de una inmobiliaria, pero no para la ingente cantidad de papelote excedente que circula por un Juzgado.

Seguidamente les mostramos el cacharro machacador que consideramos sería el apropiado para satisfacer las necesidades descalandrajadoras de un Juzgado mediano.

4 Comentar:

Funcionario's blog dijo...

Igual de lo que tenían miedo es de los que habéis comprobado en la última foto, que quepan personas y se puedan utilizar para hacer desaparecer a sindicalistas molestos, cargos de confianza y/o, en relación a la entrada anterior, curas ultramontanos armados con trabuco (juajuajuajua).

Bueno, un abrazo. Sois unos cracks.

GMUXY dijo...

Casi mejor así, porque donde yo estuve era enorme y me tocaba cada 3 dias de media estar una horita dandole a la maquinita y agachándome pq se atascaba cada 2 papeles q trituraba. Horrible......
X cierto me parto con tu blog. Hace poco q lo descubri. :D

Anónimo dijo...

¿y si después de triturar el papel y meterlo en una bolsita, descubres que va al contedor de la caquita orgánica y no se recicla?
Creo que es mejor comérselo, con la ayuda de un rioja.

ordago13 dijo...

me encanta las fotos del tio en la basura¡¡¡

muy currado todo el blog...
(si te preguntas como llege aqui vi el link en funcionarios...)

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