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domingo, 1 de junio de 2008

ANECDOTARIO JUDICIAL




Una Sala de Vistas no suele ser la alegría de la huerta, ya sea porque los temas que se abordan muchas veces son tremebundos o, simplemente, soporíferos. Ahora, eso sí, uno puede salir capacitado para escribir una tesis sobre la “influencia de los osteocitos en los dolores lumbares” o aprender que el mortero monocapa no hay que aplicarlo cuando hace un frío que pela.

No obstante en algunas ocasiones salta la chispa y se producen situaciones hilarantes. Seguidamente les ofrecemos un par de ejemplos de ello ocurridos en los Juzgados de Ávila. Ambos verídicos, doy fe.

MOTES Y UN LETRADO EN APUROS.

Audiencia Previa en juicio civil ordinario. Se trata de un pleito entre promotoras y constructoras en el que se juega mucha, pero que mucha pasta. Abundantes Letrados, Procuradores y público. Uno de los Letrados, de edad avanzado y aspecto circunspecto, se encuentra proponiendo su prueba y en un momento dado manifiesta que desea sean citados judicialmente un par de testigos (subcontratistas que realizaron la fontanería e instalación eléctrica), pero que, ignora sus nombres y domicilios; que sólo conoce la localidad donde viven. La magistrada le dice que exponga los datos de que dispone y ya se verá si es posible su citación.


El Letrado sigue disculpándose y, evidentemente azorado, pide excusas al Tribunal y manifiesta que el fontanero de marras es del pueblo “x” y que se llama “EL CULÓN”. Aparece una ligera sonrisa en todos los rostros y el Letrado, a estas alturas algo colorado, sigue pidiendo excusas y dice que el segundo testigo es electricista, del mismo pueblo que el anterior, “…que responde al nombre, con perdón, de EL CHOCHO”. Aquí la carcajada entre los presentes es ya general y bastante estentórea.

La papeleta se la encuentra al día siguiente el funcionario encargado del correo al recibir ambas cédulas de citación. ¿Cómo las mando? Decide tirar por la calle de en medio y pone en los sobres: “Al vecino de la Localidad conocido como “El Culón” y en el otro caso “…como el Chocho”. Ambas citaciones llegaron a su destino. Un aplauso por los Carteros de pueblo

EL JABALÍ FANTASMA

Juicio sobre un accidente de tráfico ocurrido por el choque contra, supuestamente, un jabalí. Un pasajero del vehículo siniestrado, en calidad de testigo, es interrogado por el Letrado que representa al Coto de Caza que figura como parte demandada. Como el accidente fue de noche y no apareció el cadáver del bicho, todo su empeño es que no se puede acreditar que el accidente lo produjera un jabalí y, por tanto, el coto se encuentra exento de responsabilidad. Así que le pregunta al testigo una y otra vez en tal sentido: Que cómo sabe que era un jabalí; que si es posible que fuera una vaca o un perro grandote; que si lo buscaron, etc. El testigo dice, una y otra vez, que vieron las huellas y rastros de sangre, pelos de jabalí en el paragolpes del coche, que aunque buscaron en los alrededores no lo vieron, pero podían oírle moverse entre la maleza, oyendo sus gruñidos, etc. El letrado sigue insistiendo machaconamente sobre lo mismo, y el testigo, un chico joven de un pueblo de la zona y al que suponemos familiarizado con la fauna cinegética, parece que se harta del asunto y colocando de una forma peculiar los dedos sobre su boca y nariz dice: “sé que era cochino porque sonaba así…GROINGGGG…” un espeluznante gruñido cerduno retumbó en toda la Sala de Vistas. Las carcajadas se apoderaron de todos los presentes al tiempo que la Magistrado, conteniendo a duras penas la risa, le pide al testigo que se siente, dándoles las gracias por ser tan explícito. El letrado se queda con cara… ¿cómo decirlo?... ¿de tonto?

3 Comentar:

Anónimo dijo...

Vale In Dubio, es de lo mejorcito que has escrito en las últimas semanas. Ánimo y a seguir así, no me había reído tanto desde hacía muchos días.

Trapalleiro dijo...

Qué idea más guapa. Anectario. Yo debo tener del orden de tres mil o cuatrocientas mil. Y de todos los tipos, graciosas, embarazosas, violentas, dramáticas, enternecedoras...pero curiosamente ninguna corta.

Se ha abierto el melón de las anécdotas, abajo la aburrida sandía.

Anónimo dijo...

jajaja......que bueno!!! mira que he visto cosas divertidas en los juicios pero ésta está de muerte!!!

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