domingo, 24 de febrero de 2019

La causa especial 20907/2017: Una mirada íntima y personal.

     
     Por Dña.  Gertrudis  Manzaneque, egregia miembro del Colectivo de Pasteleo Procedimental y Burocrático, destinada en la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Supremo. Primer premio del certamen anual de fotografía convocado por MUGEJU con su instantánea "Relator fumándose un puro".





  Me cuenta Chuchi Pons de la UAMEV (Unidad de Apoyo y Masajes al Encausado Vip) que, tras varias sesiones del juicio oral, ve un poco cabizbajos a los señores y señoras indepes procesados. Pues no me extraña; es que el Salón de Plenos apabulla y quizás la recalcitrante contemplación de tanto terciopelo rojo, tanto querubín regordete y tanto escudazo induzca a más de uno a reflexionar que la Justicia de la Monarquía Hispánica no es la filfa que se presume. 

     ¿Se imaginan lo que tiene que ser pasar el plumero a esas lámparas o sacar brillo a tanta moldura?  Tal despliegue de medios materiales y personales denota que detrás de todo esto hay un Estado de Derecho sólido y gordo, caballeros.


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      Para compensar la pena de banquillo podemos mostrarles una inspiradora imagen del TS chamuscándose en 1915.

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     No se confundan criaturas. Estas imágenes, aunque lo parezcan, no son del incendio de 1915; son del día previo al inicio del juicio.  Para mí que el Presi está un poco suspicaz. No paraba de mascullar que no se fía un pelo de esos magistrados chinches del TEDH de Estraburgo y dictó un sapientísimo auto de ciento veinticinco folios, rico en razonamientos jurisprudenciales de la antigua Persia y pleno de sustanciosos resultandos, considerandos y gerundios,  en el que ordenaba expulsar del nobilísimo edificio cualquier objeto, artefacto, símbolo o semoviente susceptible de interpretarse como una vulneración de derechos. 


           

     Lo más dificultoso ha sido bajar el caballo desde el depósito de piezas de convicción del tercer piso donde ha aparecido, para sorpresa de todos, detrás de una estantería llena de radicocassetes de coche extraibles y peliculas pirateadas en formato Beta. Se ha borrado la etiqueta con el número de las diligencias pero, se sospecha,  que es el que usó el General Pavía para entrar en el Congreso de los Diputados allá por el año 1874 y que aún no se ha repuesto del susto. 

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      Aprovecho que, en un receso, el letrado Van den Eynde se ha ausentado para rellenar su cantimplora (muy educadamente ha declinado emplear para ello el botijo de uso reglamentario del Tribunal que le he ofrecido) para echar un vistazo  a los argumentos gráficos  indubitados que tiene previsto aportar en el momento procesal oportuno en defensa de sus patrocinados. 


     
     Jolines... lo mismo propone en el último momento la testifical de Bartolomé de las Casas, Antonio Pérez, Moctezuma, los condes de Egmont y de Horn (previa localización de sus cabezas, claro) o la pericial del eminente analista Willy Toledo; puede que incluso añada al eclesiástico ese de la Universidad de Salamanca, de rabiosa actualidad y fuente de inspiración del Presidente Sánchez, encausado por el Santo Oficio...  ¿como se llama?... ¿Fray Luis de la Cruz?... ¿San Juan de León?.. ¿El Cura Trabuco?...

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         A la vista que el Tribunal está permitiendo generosamente que los procesados, en su legitísimo derecho, se vayan por los Cerros de Úbeda, retocen a sus anchas en los seráficos prados de Babia o trepen con inusitada agilidad a las figueras para coger brevas, todo indica que las defensas intensificarán la estrategia procesal seguida hasta hora.

     En evidencia de ello, aquí vemos a los becarios Pep y Artur accediendo al Tribunal por una puerta lateral portando una contundente prueba documental de las defensas en soporte físico. Seguro que forma ruido.

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       Como no se han reservado asientos en la sala para los miembros de la plataforma International Opinion That I See You Catalañés Voting Everybody Affaire su máximo responsable, Otto Van Votto, ha manifestado que no confía en absoluto en la emisión en streaming que suministra el Tribunal. 

  
     Ha añadido que, descartados los madrugones o perdonar la siesta para pillar sitio,  es su intención seguir las sesiones del juicio utilizando los más sofisticados medios electrónicos.  

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      El desarrollo de la vista oral de un juicio tiene mucho de representación teatral o ceremonia religiosa y, por consiguiente, amén de los protagonistas y oficiantes, su feliz desenlace precisa el auxilio de un nutrido número de tramoyistas, monaguillos y actores secundarios. 

     Fíjense en el Auxiliar Judicial señorita Peláez, a la que le corresponde el turno de mañana en sala. Curtida en cientos de vistas casacionales y,  sin embargo,  hoy le vemos algo nerviosilla; es plenamente consciente de que su madre, su abuela y su tía Enriqueta prescindirán hoy de su sesión matutina de La Ruleta de la Fortuna o Benidorm Salvaje y no van a perder ripio del juicio televisado por si sale "la niña" en algún momento.

    Ferviente seguidora del yogui Paramahansa Sopadeajoarriero, le sorprendo practicando un grácil ejercicio de relajación antes del inicio de la vista.

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     Para terminar,  y puesto que el conocimiento de los más íntimos y excitantes secretos de los juicios por parte del ciudadano medio no va más allá del que proporciona el displicente visionado de una película o teleserie USA, me permitirán que aleccione a los neófitos con una serie de puntualizaciones:

   


     Estos señores tan serios que deliberan con pasión son los magistrados y, no se inquieten, no sufren Vds. ninguna lesión ocular; ninguno de ellos es negro.



       

         Si es amante de las experiencias fuertes y está deseando que se forme un tumulto durante la sesión y el presidente del Tribunal enloquezca aporreando la mesa con un mazo... lamentamos informarle que lo más contundente que tiene a su disposición es una sutil campanilla, como la que usaba su abuela para avisar a "la Petra" que es la hora de servir el té o el chocolate con churros.  Aunque el tomazo de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en letra gótica, comentado y tapas duras que reposa sobre el escritorio, lanzado con tino, puede constituir ciertamente un argumento tranquilizante y apaciguador.


          Tampoco dispone el Presidente del Tribunal de ese arma  jurídica de destrucción masiva conocida como "desacato", tan presente en los juicios anglosajones. Por aquí a la única que conocemos es a Desacato Muñoz,  funcionaria prejubilada por padecer una lumbalgia crónica y que de vez en cuando nos agasaja con su presencia. 

     Es una tía pesadísima así que no me explico porqué los fucionarios varones, excluido soprendentemente José Mari, ese chico tan encantador de la Sección Cuarta, se ponen tan contentos cuando nos visita.  ¿Será por el licor de ciruelas y las pastas que elaboran las monjitas de la orden de las Hermanitas de las Clases Pasivas que siempre tiene el detalle de traer?

     Lamentamos decirles que tampoco tenemos "fiscales del distrito" empeñados en conseguir condenas por que se aproximan las elecciones, sino que disponemos de unos señores y señoras muy serios que son funcionarios públicos y, para más inri, su margen para conseguir cambalaches es limitado. Observen a este leguleyo, que se descubre en exquisita cortesía procesal, susurrando al representante del Ministerio Público que, si rebaja la petición de condena de su pupilo de rebelión a un delito relativo a la protección de la flora, fauna y animales doméstico, se declarará culpable y proporcionará todos los datos del peluquero en Waterloo del prófugo Puigdemont. 

     Lo siento caballero —le contesta el fiscal —he quedado suficientemente ilustrado pero Don Principio de la Legalidad, que contrariamente a lo que frívolamente se dice es un tío mazas, me tiene cogido por los....


    
      Finalmente, tengan en cuenta que este es un país solemne y serio; olvídense por tanto de abogados y fiscales de moral calvinista brincando por encima de las mesas o recorriendo la sala como tiernos infantes hiperactivos pegando alaridos. No señor. Bien modositos y sentados disciplinadamente en sus correspondientes estrados. Les está permitido, pero sin exageraciones,  alzar las cejas, rascarse el occipucio, poner cara de cordero degollado o hurgarse la oreja con el lapicero.

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         Espero que disfruten.


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