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sábado, 8 de agosto de 2009

Final de vacaciones.


El funcionario está triste... ¿Qué tendrá el funcionario?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido la dicha.
El funcionario está tostado en su escritorio de oro,
está mudo el teclado de su ordenador sonoro,
y en un grasiento papel, apenas mordisqueado, un bocata de salchicha.

¿Piensa, acaso, en aquellas autóctonas mozas playeras
o en la rotunda vikinga de insinuantes caderas
y ojos con dulzura de luz?
¿O en la reina del chiringuito de cerveza espumeante,
o en la que era monarca del diminuto bikini estallante,
o en la dueña orgullosa del trasero trolebús?

Ya no quiere moscosos, ni trienios de plata,
ni derechos pasivos, ni expediente escarlata,
ni jefatura de servicio en destino placentero.
Y está mohino el material de oficina por el chupatintas tristorro,
las grapadoras silentes, el botijo con su pitorro,
los entintados sellos y el mordisqueado lapicero.

Mesa tipo, esperando el regreso del funcionario vacacionero.
(¡Sufrid, mamones que continuáis de vacaciones!)

4 Comentar:

Funcionario's blog dijo...

No te quejes, hombre. Sólo te queda 1 año hasta tu próximo período estival.

Peor lo tenemos los que vivimos en zona turística, que tenemos que ver a esas espléndidas turistas todo el verano, y con la sensación de "La verás y no la catarás".

En fin...

Sr. Petit dijo...

Recomiento estas bellas palabras del Corán, que sin duda ayudarán a sobrellevar los primeros días en el cole.

El Señor es mi pastor,
nada me falta;
en verdes pastos él me hace reposar
y a donde brota agua fresca me conduce.
Fortalece mi alma,
por el camino del bueno me dirige
por amor de su Nombre.

Aunque pase por oscuras quebradas,
no temo ningún mal,
porque tú estás conmigo,
tu bastón y tu vara me protegen.

Anónimo dijo...

pero que fotomontaje, esa mesa la conozco yo y no está así, está mucho peor.

Marqués de Petit y Petitona dijo...

La gentuza viene quejándose desde tiempos inmemoriables, unas veces por una exagerada exposición al ocio (funcionarios en general, aunque según la Iglesia de la Cienciología se han dado en el ejemplar sector privado) y en otras ocasiones por imperiosa necesidad de tocar las narices al que se estaba masajeando por la zona media.

Que sepáis que la queja, además de haceros insorportables os vuelve más vulnerable.

Cambia tu queja por un buen escupitajo. Limpiarás tu interior y serás el centro de atención de todas las reuniones.

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