lunes, 6 de enero de 2020

Roscón de Reyes


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     En estos días ha aparecido en los distintos medios de comunicación un sesudo estudio comparativo de los  roscones de reyes que ofrecen a sus golosos clientes las cadenas de supermercados

      No se recoge entre las distintas categorías  el título de el más empalagoso pero nosotros no tenemos dudas al respecto; Tal prestigioso galardón corresponde al roscón, horneado al alimón en las cocinas del Congreso durante la celebración del torneo culinario Presidentcheff,  por el aventurero y play boy Narciso Pechoabierto, campeón mundial de automovilismo formula CF (cuesta abajo, de culo y sin frenos) y perfeccionador del hormigón armado de uso facial, y el eminente catedrático en ciencias políticas y economía de subsistencia Ciro Turrón de Alicante, Portador Emérito de la Flama Magna, Umbelífero Perenne y Bastión Mayor de la Famélica Legión.

         Encantadora la performance ofrecida por ambos cheff en la preparación de su almibarado postre. ¡Qué graciosos mohines! ¡qué dulces arrumacos! ¡qué gestitos de complicidad! Todo delicioso.  No obstante, quizás hubo un exceso de autocomplaciencia y, en tal sentido, nos acordamos del Sr. Lobo en el film de Tarantino Pulp Fiction soltando esa frase con connotaciones aristotélicas: "Buen trabajo caballeros, tal vez salgamos de esta... bueno, pero no empecemos a chuparnos las pollas todavía". Ahora eso sí, es de resaltar el impresionante catálogo de utensilios de cocina exhibidos, el anuncio de una línea de bajo coste de todo tipo de artilugios y el destierro definitivo de ese recetario de la Sección Femenina, machista y generador de gases de efecto invernadero que todavía pulula por algunos hogares.

        No ofrecieron novedades los platos preparados por los pinches de la cocina más tradicional y conservadora, aunque rebajaron un poco el soufflé elaborado por el Sr. Pechoabierto y el Sr. Turrón recordando acertádamente al primero cuando defendía con pasión el uso del ajo a discreción y el cocido maragato.

          Horno a máxima potencia, recurso sin compasión del baño maría, manejo del grill a destajo y la picadora sin parar de producir albóndigas por parte de las casas regionales en su turno. Digno de ver al Sr. Pechoabierto y a sus partidarios catando el pá amb tomáquet, la butifarra amb mongetes, la escudella y el marmitako,  aderezados todos ellos a base de aceite de ricino  y salsa de  semillas de trágala-servilón,  sin mover un músculo.

      Y eso únicamente fueron los entremeses. Nadie esperaba por parte de D. Narciso, en réplica a los sumillers periféricos, un exceso de cocción, pero la elaboración de unas insulsas natillas con una galleta fontaneda flotando en la superficie obligó a sus fans a apretar papilas gustativas y nalgas de forma inmisericorde. El quiropráctico de urgencias tuvo que utilizar una thermomix y una palanqueta para destensar los esfínteres afectados. Por el contrario, en su pugna con los despenseros conservadores, se esmeró el ínclito explorador facturando unos chuletones de buey poligonero, macerados en salsa macarra y guarnición de golfete de billar, que hicieron las delicias de los comensales.

       Entre los participantes menos montunos de la categoría de cocina regional sorprendieron una señora con nombre de jugador vintage de tenis, con unos muy dignos entrantes de pepino amargo, y un señor cántabro con bigote que en vez del previsible sorropotún confeccionó una tarta de merengue monsieur cusine que, no se sabe como, acabó estampada contra la apolínea jeta de D.  Narciso.   

        Por último, no podemos dejar de mencionar las duras críticas vertidas sobre los marmitones Michelín de la Alta Cocina Judicial, especialmente relativas a la usanza excesiva de las indigestas coles de bruselas, las sentencias sin desestructurar, el código culinario de la Marquesa de Parabere y la vetusta vajilla duralex. Incluso se insinuó con maledicencia que el último plato novedoso del gremio consistió en un entrecot de mamut con hierbajos de cuneta y que ya va siendo hora de renovar la despensa. Esperamos ansiosos los recetarios de las distintas sociedades gastronómicas, sobre todo de Sollastres y Sollastras por la Democracia, firmes defensores de la nouvelle cuisine, a la vista de la prescripción publicitada de purgantes y enemas.

   
Píloro.



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